mayo 15, 2010

Sobre la importancia de rezar

De todas las formas que existen de la oralidad, una de las más dogmáticas que conozco son las oraciónes religiosas. Recuerdo que en clases considerabamos ciertas prácticas orales como automáticas, aprendidas y fuera del contexto racional. Simplemente se disparaban dependiendo del entorno y la situación. Algunas eran de mera cortesía como los "buenos dias". Pero, ¿qué ocurría con las oraciónes de fe?
Seguro que cualquiera de nosotros pensaría que el dia que aprendió una oración fue porque su abuela se la enseñó para que lo hiciera todas las noches antes de dormir. Honestamente yo no lo hago y dudo mucho que, a menos que esten metidos en trozo de peo, ustedes no lo hacen. De hecho, creo que ninguno de nosotros entendía de manera racional lo que nos obligaban a decir.
Con los años vienen las oraciones más complejas. Hasta que finalmente, terminas aprendiendote el Credo completico con puntos y comas. Pero como de costumbre, era una recitación entera desde el incio hasta el final donde sin salida alguna no se paraba a uno a pensar que hostias estaba diciendo.
Yo con los años me detuve y decidí que había cosas que orabamos muy irresponsablemente, sin comprender ciertamente que era lo que estabamos repitiendo como loros. El Padre Nuestro, por ejemplo, es una de las oración es más poderosas que existen entre nuestra fe y creo que no entendemos, ni nos interesa, que deje de ser uno de esos actos de habla automático, que recitamos sin parar cuando estamos en peligro.
Por otro lado, el Credo, una oración hermosa que, sin embargo, nos obliga a afirmar nuestra fe y que yo, en lo particular, no recito porque me siento verdaderamente lesivo, porque hay algunas cosas que discuto siempre de mi religión que se encuentran enunciadas ahí y yo no puedo ser irresponsable con mis palabras.
Las palabras de veneración tan poderosas del Ave Maria, otra de las tantas oraciones cristianas, son tan duras y tan hermosas que a la propia madre de Cristo la desencajaron de su ser cuando las escuchó por primera vez.
Lo que quiero decir con todo esto es que toda palabra que afirme genera compromiso… y ojo, no se trata de que dejemos seres comprometidos por temor a lo que ello genera, más bien creo que la gente debe ser más comprometida con las cosas que dice y hace. Más bien que debemos ser más racionales con lo que decimos.
A veces creo que una oración hecha con pasión y logica, hermanada en la racionalidad, abierta de corazón, sincera de mente y cuerpo, puede ser más poderosa que el rosario completo. Quizás por eso no veran nunca de mi boca una oración sin razón ni fe, y no me pidan que ore en grupo a juro y porque si, sólo porque es el convencionalismo del momento.
Por eso les pido, si es que llegaron hasta acá con este tema tan aburrido, que se sienten con sus oración es, si las tienen, las lean, las comprendan, las internalicen, y cuando lo hagan, haganlo con razon y fe, no como si fuera un saludo mañanero y somnoliento de 6 de la mañana.
Algun dia, pensarán en esto que escribí, cuando se sienten con su hijo de tres o cuatro años y les enseñen el Ángel de la Guarda. No se sentirán obligados por su fe, sino libres de corazón, cuando aquel pedacito de persona una sus mantitos, y palabra por palabra comprenda que con esa oración convocan a aquella persona que cuidará sus sueños, que no es más que aquel que ese día y con fe y razón, le enseñó una oración muy bonita y que hoy recuerdo con mucho cariño como parte de mi infancia.

PD: hay oraciones y salmos para todo. No los lean por leerlos, creo que hay mucha tela que cortar cuando se trata de estos temas y es común que se caiga en múltiples interpretaciones. Pero al fin y al cabo, lo importante es que cuando se ore, se haga con la cabeza puesta en los hombros y con los pies en la tierra. Porque ciertamente es verdad que Dios es el único que salva, pero el que corre es uno... Les dejo un link para que lean algunas... a ver si se animan a dejar la irracionalidad religiosa... http://www.actosdeamor.com/oracion.htm

mayo 14, 2010

De lo de ser cuentero (insistir no está de más)


a Franca, a Adriana, a Ricardo, y a todos los profesores de Estudios del Discurso... Ustedes me abrieron la mente hacia el alma de la lengua

Recuerdo que cuando estábamos en el colegio recibíamos reglazos de la monja por cada vaina mala que escribíamos. Digamos que el tema de lenguaje se aprende a los coñazos, porque eso si tiene de cierto, lo malo se pega y lo bueno a carajazo limpio se aprende.
Después el tema de leer en público para todos era una tortura, y más para uno que arrastra un miedo escénico de toda la vida, y que en lo particular yo creo que es hasta genético. En el San Ignacio, los salones tienen una tarimita donde la carcelera, en ese caso la maestra de turno, y en mi caso una monja, ponía a leer uno por uno a todas sus víctimas.
Si pasabas la prueba del escarnio público de la lectura eras candidato seguro de tener un mayor teatro. Puede ser la lectura de la biblia de los lunes, la palabra en la misa de los miércoles, o peor aún, en los actos de fin de curso como narrador con papás y todo incluidos en el paquete. Yo, a Dios gracias por mi dislexia funcional adobada por una loca que decidió que yo era derecho, confundía la “b” con la “d” y la “p” con la “q”, así que eso en mi caso no pasó.
Al respecto, el tema oral en la educación de casi todos nosotros pasa desapercibido, sólo algunos que leían en las misas, eran los forzados… pero de educados ni un ápice.
Pero eso de echar un cuento era otro costal de esta misma harina. Creo que en colegio no había obra de teatro que yo no escribiera, o por lo menos no dejara colar en mis guiones mis ideas. Mis cuentos rodaban por unos cuantos Edasis para allá y para acá. Mis poemas pararon en manos insospechadas, tanto que cuando me tocó decidir si iba por Humanidades o ciencias, el tipo de sicología me estaba esperando  con una carpetica en la mano con todas las cosas que yo había hecho.
Para nadie es secreto sobre el grupo de poesía que hicimos unos cuantos. Nos reuníamos religiosamente los miércoles y los jueves después de las tres de la tarde para conversar de las cosas que conseguíamos, los libros que leíamos, las cosas que escribíamos entre otras. En definitiva, pese a que no estoy nada orgulloso de la producción de esos años, pues estábamos dándole a nuestras ideas unas cuantas amasadas para amalgamar lo que éramos y lo que queríamos.
Pero nos enfrentábamos terriblemente con la oralidad constantemente. Y no fue hasta que por causas ajenas a nuestra voluntad, la poesía nos llevo a recitales y a concursos donde nos tocó recitar… no sé si era frio o calor, si era tensión o estaba con un tembleque que parecía gelatina sin sabor. No sé si era amargo o ácido el sabor de las palabras, pero ahí me enfrenté con la palabra hablada.
Alguien siempre gana la pelea. Finalmente me dediqué a ser periodista, a la política, a la coordinación de comunicaciones, a la gerencia estratégica, a la tecnología, y nunca fui locutor de radio ni de nada. De hecho he postergado la rancia idea de hacer potcast por eso mismo. Pero no… estoy más decidido a cambiarme a la cuentería oral, porque es mi naturaleza. Decidí que me iba a entrenar para eso. Alguien me inspiró en un taller de voluntariado que hicimos en una empresa.
Una de las facilitadoras de Dr. Yaso (ya les contaré en otros medios que es lo que estamos haciendo) después de hacer varias actividades de rompe hielo y de filiación con los otros, se tiró un cuento para cerrar la sesión. Sencillamente conocí la conexión a través de la palabra oral. “yo también se echar cuentos” pensé, “pero no como ella…” pensé también.
Voy a aprender… así me tenga que convertir en payaso.

PD: Vayan a ver SUBHYSTERIA, la produjo un gran amigo y cuentero de las pantallas Javier Perez Karam... ahi les dejo su Blog http://subhisteria.wordpress.com/

mayo 13, 2010

De profesión: cuentero

El otro día me metí en una página de un banco con las ganas de sacarme la tarjeta de crédito, pues la que tenía era de uno de los tantos bancos que cerraron. Cuando estaba llenando mis datos personales me sorprendió muchísimo ver que la opción periodista no aparecía por ninguna parte, pero que dentro de las opciones estaban deportista profesional, religioso, criminalista, sexólogo, zootecnista, parasicólogo… pero periodista nada.
Obviamente cuando llamo al banco me paseo por todas las opciones conocidas para poder hablar con un operador, y el resultado fue el esperado… imposible.
Entonces pensé, ¿sería que mi profesión está francamente subvaluada?, cualquiera diría que sí, y más en este país que los políticos le tienen miedo a los periodistas y le mandan lo que sea necesario con tal que se calle y se vea bonito, pero después de tanto quemarse la pestaña en la escuela y de años de callos en los dedos de tanto escribir uno no se puede poner a dudar de lo que uno es.
Descartado ese asunto, pensé que podía ser por la capacidad económica que tiene un periodista. Simplemente la renta de un comunicador social es muy por debajo a la de un sexólogo, de un astrologo o de un zootecnista (que ni de vaina sé qué coño hace un carajo de esos para que gane más que uno) pero tampoco es para que uno no pueda tener una tarjeta de crédito.
Rato más tarde me encontré la convocatoria para un concurso de cuentos reconocido. Cuando vi lo que había que hacer y cuanto era el premio (era como el doble un mes de sueldo más o menos) pensé… por un cuento mío, más me vale ganarme esos reales. Así que decidí hacer el crossover… ahora, después de tantos años de periodismo y de poesía… después de contar tantas vainas para hacer reír a la gente, después de ver cosas para contar en las reuniones caseras, pues decidí hacerme de una nueva profesión… pues ahora soy "Cuentero".
Ojo, no quiero que se vislumbre la temible denominación de cuentero como un arte de mentir o engañar… de esos, como dice un pana, tipos 10 por ciento. Se trata de ser un profesional en esto de echar cuentos, porque coño, si un sexólogo o un zootecnista ganan plata para tener tarjeta de crédito, por qué un cuentero no puede. Si al presidente le ha ido también, pues qué carajo, a mi también, y eso que ese carajo es de los catalogados 10 por ciento, porque eso es lo que se le puede creer... y 10 por ciento es muuuuuuuuuuucho.
Como definimos la profesión de cuentero… pues fácil, un periodista sale a la calle a recoger datos para luego echar un cuento. Un escritor imagina cosas que anota en papelitos aquí y allá, y luego de pensar las cosas muy bien, echa un cuento. Un humorista inventa cosas desde las vainas que a uno le pasa en la vida diaria y las retuerce y de ahí saca un cuento. Un publicista se inventa un cuento para poder vender una vaina. Un talk show vive de los cuentos. Las novelas son cuentos por capítulos. Las instrucciones de cómo carajo construir la vaina esa que compraste para hacer ejercicios por prokompras2000 te echan el cuento de cómo el carajo que la inventó la armó, sólo que con unos cuantos detalles técnicos. Te metes en la página web de cualquier carajo o empresa y siempre tienen un cuento que echarte de quienes son, que hacen, que quieren hacer en diez años, como lo hacen y cuanto cuesta. Todo, hasta las historias, tiene su cuento.
De hecho, no se han dado cuenta que los periodistas cuando están detrás de una historia mucho tiempo se detienen y deciden echar su cuento a su manera y terminan escribiéndole la biografía a alguien que seguro es más famoso que él.
Estoy seguro que como todo es una visión de la realidad, si el famoso dice que algo no paso como debería, la vaina se vende como pan caliente, y el periodista, que pasaba los meses y los años escribiendo detalles en una redaccion sucia y llena de papeles, de gente, de ruido, de televisores, de radios, de cheese tris y latas de refresco dietetico, ahora sujeto vive ahora tranquilamente en su chalet en Boca Ratón aprovechando los royalties de sus libros, porque si fuera yo el que se metiera en ese peo, no dejara de escribirlos. Todo por dejar de hacer historias y comenzar a echar su cuento como es.
Pues saben que… que se jodan… ahora soy cuentero y quiero mi tarjeta de crédito…

mayo 03, 2010

La Adivina

Juliana nació en Almería en una familia muy supersticiosa. Era de esperarse pues la casa donde vivían estaba plagada de muchas historias, la mayoría tenían relación con su tía, una famosa bruja de avanzada edad que venía de recorrer Europa con gitanos durante la guerra y que muchos la conocían como “La Señora”.
Esas historias nunca quedaron atrás pese a que su tía había decidido dejar ese clima y mudarse a otro más cálido. Se largó por las Américas a disfrutar del trópico y cedió la casa a su sobrina y a sus padres: un viñedo que poco a poco se fue convirtiendo en una de las más importantes de la zona. De todas maneras, era 1989 y a los trece años nadie tenía miedo a esas historias de niños.
Juliana estudiaba con las Madres del Cristo Rey en una casona que funcionaba como semi internado, donde se profesaba una profunda devoción a La Milagrosa. La madre superior, casualmente llamada Milagros, era una vieja insoportable que no medía la manera de dar regaños o felicitaciones. Las dos maneras eran propinadas a bofetadas.
Una tarde de abril Juliana recibió la sorpresa de su vida. Su padre llegó de improvisto en su camión Mercedes a la escuela. Su tía, “La Señora”, había viajado desde América a verla. El cuento corrió como polvorín por todo el colegio. La famosa Señora había vuelto, y eso alborotaba las historias. La Madre Milagros fue a quién más desagrado le causó la llegada de la Doña.
Del camión bajó La Señora, una dama vestida muy elegantemente, con una falda negra por debajo de la rodilla y un taller de mismo color. Su piel blanca, muy blanca, destacaba finamente sus manos largas y cuidadísimas. Su cabello, ya ceniciento, lo coronaba un broche de jade tallado exquisitamente. La señora abrazó a Juliana. Olía a tabaco y chocolate. Olía a eso que uno siempre imaginó que podía oler una señora de esta fama. Olía, para la madre Milagros, a todo el infortunio que ella representaba: las historias de brujas.
Después de tantos años, aquel acento francés era el mismo, pese a vivir en países más tropicales. Con un beso estampado en la frente y un amapuche, la tía, La Señora, tuvo la bienvenida de su querida sobrina, escoltada de religiosa vestida de blanco, mocasines sucios y cruz terciada al cuello

- Señor, -Interrumpe La Madre Milagros dirigiéndose al padre de la pequeña- agradezco la sorpresa, pero la niña tiene clases y agradeceríamos mucho que se retirara lo más prontamente del recinto… ¡niñas, todas a sus salones!, ¡ala! – dijo dirigiéndose a las niñas que se acercaron con curiosidad.
- Me parece que sería una descortesía que me quite la oportunidad de dejar de ver a mi pequeña después de un viaje tan largo, hermana… - dijo Sandra con una sonrisa entre dientes.
- Milagros… -increpó la monja- y soy madre, no hermana, y yo sé que no es mi problema, pero espero que esto no se convierta en costumbre esto de venir acá…
- Madre entonces… Supongo por las historias…
- Además…
- Pura superchería… eso es lo malo de tener una propiedad de abolengo… se tejen historias de padre y señor nuestro.
- Amen
- A todas estas… - Dijo el padre de Juliana Interrumpiendo la incómoda discusión- el hecho de que esté acá es porque me llevo a Juliana. Creo que estos días van a ser muy de familia y considero que la niña debe estar en casa…
- Entiende que esto significa que tiene que traerme un permiso escrito…

La Señora introdujo su mano en su pequeña cartera y sacó un pergamino muy elegante, con una letra ciertamente extraña, estaba escrito el permiso de puño y letra de La Señora, marcado por un lacre rojo que en relieve tenía una extraña figura.
Al llegar a la casa como buena casa española, el almuerzo fue largo y estridente. Su tía, apenas dejó la mesa, la llevó a un largo paseo por el viñedo. Juliana se atrevió a preguntarle esa tarde sobre aquellas historias. “No todo lo se cuenta es cierto hija” respondió su tía, y tras una larga pausa, destacó: “La gente deforma las historias… qué pasaría si se supiera todo lo que pasó que no se sabe”.

POR DEBAJO DE LAS PIEDRAS

Ese sábado, La señora se levantó del sillón y le dijo a su sobrina que tomara su suéter y una linterna que tenía que mostrarle algo. Era ya cerca de las 11 de la noche. Salieron de la casa y fueron a los barriles de guarda del vino que hacía su padre. Su tía levantó una reja que quedaba en el piso y bajaron por unas escaleras mohosas que daban a un canal de aguas limpias que pasaba por debajo del edificio. Esta agua era la que se usaba para el riego y producción del vino. Además, era la que mantenía fresca el área de guarda. “Esta es el agua de la montaña. Esta es el agua mágica que todos quisieron pero nunca encontraron”.
Su tía contó que en la época de Franco, muchos militares intentaron apropiarse del territorio buscando la famosa fuente de la vida. Se decía que las aguas de este manantial tenían cabecera a los pies del árbol de la Cábala, de importantes propiedades curativas. “Todas esas mentiras se tejieron alrededor de esa agua, pero la verdad, es que como no pudieron ni quitarme la casa, todos los que venían, terminaban cortejándome”, dijo La señora con una risa cómplice.
Las piedras del camino eran gigantescas. Pareciera que la hubieran labrado a pulso limpio. El agua había alisado sus cantos y la habían convertido en un círculo perfecto. Muchos animales caminaban sigilosamente por las paredes: salamandras y arañas disfrutaban del festín de insectos que la cueva y la oscuridad les brindaba.
Al final del camino, se abría un pozo de agua. Hacia arriba, se veían las estrellas. La Señora, la tomó de la mano y poco a poco fueron entrando en el agua del pozo. A medida que avanzaban, Juliana sentía como el frio le iba tocando palmo a palmo los huesos. Cuando llegó a la altura de los hombros, sintió que el cuerpo dejaba de temblar, ya no tenía miedo ni frio. La luz de la luna tocó sus cabezas. Era media noche.
Su tía tomo barro y le untó en la sien, en los párpados y en los lóbulos de las orejas… “con este presente te entrego luces para ver, luces para escuchar y luces para sentir con todo el corazón”. Luego, con agua, lavó sus ojos y untó en sus manos el barro. “Eres mi sobrina más querida, la niña de mis ojos, esta es tu bautizo, tu iniciación como mujer de la familia. Bienvenida a la casa de casta y gloria”.
El agua se tiñó de rojo sangre. La niña de 13 años se convertía en mujer.

A la salida del pozo, estaba Julia, su madre, y su nana Sofía. Ambas con lágrimas en los ojos la abrazaron emocionadas colgándole una toalla. Sus labios morados del frio no paraban de temblar, pero aún, la sensación cálida de su vientre no cesaba. Su padre, en una esquina, veía todo desde lejos, dándole unas caladas al cigarrillo. Metió la mano en el bolsillo y sacó una pequeña cadena de plata con una medalla con el sello de la familia y se la colocó. El secreto con su tía resultó a voces de luna llena.
Esa noche estuvo plagada de sueños confusos. Juliana veía a sus amigas del colegio sobre ella. Todas estaban como gritándole. Sentía frío. De repente, la voz severa de la Madre Milagros, su rostro arrugado y duro la despertó: “¡levántate!”.
El sudor le recorría todo el cuerpo. Tenía fiebre y le dolía mucho el vientre. Se levantó a tomar un vaso de agua porque la sed la estaba volviendo loca. Fue a la cocina y abrió la nevera. Había gente en la sala de la casa. Era su padre y su tía.
Su padre, un hombre fuerte, delgado, siempre llevaba ropas de trabajo. Tenía las manos curtidas del frio y sus uñas parecían las de un halcón. Pese a que siempre fue un hombre de paz, su tamaño y su imponente presencia inspiraba respeto. Su tía, estaba envuelta en una bata de algodón, era bastante mayor que él. Ambos fumaban habanos mientras conversaban con una intimidad casi desconocida en ellos. Conversaban sobre ella.


- Sabes lo que viene Andrés. Tu mismo lo recuerdas.
- Si. Estoy claro que las cosas se van a poner turbulentas de ahora en adelante.
- Trata de orientarla como padre. Estas cosas no son fáciles de asimilar.
- Tuvimos esa edad Sandra. Recuerdo muy bien como son las cosas, pero esas primeras visiones son las más duras, con los años uno finalmente toma el camino que debe tomar, pero estos primeros pasos son los más complicados.
- Claro hermano. Por algo hoy eres el botánico y alquimista más grande de estas tierras… pero nunca me has dicho… todavía ves…
- Si… todavía veo… y hablo con ellos.

La Señora miró el cigarro con cierto interés y miró por segundos a su hermano. “¿quieres saber lo que estoy viendo?” preguntó. Su hermano asentó con la cabeza. Ella le acercó su cigarro y le dijo… “Viene pronto.”.


LA NOCHES DE LAS LUCES CLARAS
La Señora partió días después despidiéndose de su sobrina querida con un regalo: La llave de hierro que cerraba aquella habitación donde ella dormía. “Cuando sientas miedo. Aquí está la llave”, Dijo.
La sangre había parado uno o dos días después de la partida de La Señora. Los días pasaron con normalidad, comenzando con la vuelta al colegio y con ella las tardes lluviosas. Juliana, con mucho celo, guardaba la llave en su cajita de madera bajo su cama. Llevaba siempre el medallón que le regaló su padre, sin embargo evitaba mostrarlo libremente. Recordaba la terrible mirada de la Monja cuando su tía entregó aquella carta con lacre.
Pero algo sí había cambiado. Sus sueños eran cada vez más recurrentes. Nunca quiso decir nada, pero las cosas pasan y el mundo da vueltas. Una noche soñó que una de sus compañeras de cuarto se caía desde el techo de la casa. Por alguna extraña razón, Juliana, una tarde de hastío, tomó el rastrillo y reunió un montón de hojas del patio en el medio del jardín. Esa tarde, Helena cayó del techo luego de intentar rescatar un pajarito. Por suerte, gracias a la montaña de hojas sólo tuvo moretones y aporreos. El pajarito también se salvó.
Los sueños se convirtieron en avisos frecuentes. También los causantes de la famosa sed nocturna que la obligaba a levantarse en las noches y que la hacían entrometerse en las conversaciones de los adultos a esas horas. Una de esas noches, escuchó como la directora reprendía a una joven hermana por sus escarceos con el jardinero. Otra noche, encontró a la madre María hartándose de las galletas que hacia otra de las Madres. Días después confirmaba su sospecha. La despedida de la Joven hermana de manera improvista y la decaída de la hermana María le confirmaba sus temores. No se trataba de casualidades.
La necesidad de agua la hacía tomar baños nocturnos. Esos baños le evidenciaban nuevas cosas. Su cuerpo estaba cambiando. Sus pechos nacientes, sus caderas ensanchadas, su piel cada vez más blanca y su cabello cada vez más largo y tupido confirmaban su temor. Eso de hacerse mujer tiene sus asuntos, pero sobre todo, causó impresión en toda la escuela. Poco a poco todas las niñas dejaron de serlo. Ella, fue la semilla de todo este cambio en la escuela. Con ello, vino también la mirada atenta de los muchachos de la escuela cercana, y con su atención, también estaba acercándose la salida de excursión de fin de año.
La noche anterior a la excursión toda se reunieron antes de dormir. Entre cuchicheos y risas empezaron a hablar de los muchachos. Uno por uno les fueron descuartizando. Juliana reía de los comentarios de las muchachas, sin embargo, en un momento tuvo mucha ansiedad. “Juli, ¿y tú qué piensas?”, preguntó Helena. Juliana se levantó del suelo y las miró una por una… la mirada de las muchachas no salían de su asombro. Esperaban que saliera algo de su boca.
Todas, tendrán un destino atado a estos muchachos, todas menos Helena. Franca… conoces a Daniel… no será hoy, ni mañana, pero un día se sentará a tu lado, ahí comenzará todo. Eli… Carlos te ofrecerá todo, pero no te dará nada. Marlene… Luis hará lo imposible por ti, pero tus padres te mandarán lejos. Ten paciencia, el destino tiene algo preparado para ustedes. Franccesca… Manuel te cortejará, pero finalmente se quedará con Yesenia, quien será su celestina. Pero tranquila, tu amor está en otra ciudad, en otro tiempo…
Así pasaron los minutos describiendo una por una la relación de estos muchachos con ellas. La Lluvia pasó desapercibida entre las palabras Juliana y los leves truenos de la noche. Todas atentas escucharon el destino de cada una de ellas. Sin embargo Helena, nerviosa esperaba su turno que nunca llegaba. Entre risas y susurros, las niñas comenzaron a cuchichear lo que Juliana les decía. Helena, pelirroja, de carácter fuerte y dominante, detuvo los susurros al levantarse “y entonces, ¿a mí que me toca?”. Un fuerte dolor en el pecho hacia que Juliana se retorciera. No podía decir una palabra más. Sin embargo, detuvo su caminar y se dirigió a Helena, parada en la mitad del cuarto.

- Tu atenderás el llamado


Acto seguido, Juliana fue a vomitar al baño.


EL PASEO AL RIO
Era perfecto para reírse. La Madre Milagros en zapatos de goma, medias grises hasta las rodillas y el vestido de monja. Helena miraba con extrañeza a su amiga, quien se había recuperado de sus dolores de estomago con un baño de agua caliente.
Los muchachos recogieron a las muchachas en autobús. Las niñas subieron y se fueron ubicando en los puestos una por una. Ya los muchachos habían pensando en todo: Cada uno en un puesto donde solo podía entrar una niña.
Un gordito que se sentaba adelante tuvo que conformarse con sentarse al lado de la Madre Milagros. El Jesuita que los acompañaba era el padre Pedro, un excursionista reconocido, alpinista en su juventud, conocía como la palma de su mano el parque a donde iban de paseo. Nada podía pasar.
El autobús llego a un claro después de dos horas de camino. Todos bajaron e hicieron parejas para cuidarse. Nada fue casual, pareciera que todas estaban susceptiblemente sugestionadas a tomar al joven que anteriormente Juliana había descrito. Helena y Juliana quedaron juntas.
Después de unas cuantas horas de camino, los muchachos habían ya hecho amistad con las muchachas, sin embargo Helena y Juliana no se habían dicho ni una sola palabra en todo el camino. Cuando estaban llegando al rio, Helena la mira: “¿qué significa eso?”. “No sé, yo digo lo que veo, ni más, ni menos…”, respondió Juliana.
Los muchachos no perdieron el tiempo. No habían llegado al rio cuando empezaron a quitarse los zapatos y las medias… otros, se sacaron las franelas y dejaron los bolsos en un montón.
En menos de un parpadeo, estaban todos los muchachos, y una que otra niña metida en medio del agua fría. Juliana se sentó en una raíz y del bolso sacó un sándwich. Pese a su gusto por el agua, no quería mojarse así como así. Le pareció divertido ver a los muchachos mojar a las chicas. Algunas ya estaban empapadas de pies a cabeza e intentaban escurrirse el cabello sin muchos resultados. Helena se había unido al grupo.
La madre no paraba de gritar regaños e improperios, mientras el Padre Pedro recogía ramas para encender una fogata y calentar a estos muchachos luego de sus juegos en el río. Manuel, uno de los jóvenes, se dio cuenta que la única que no había tocado el agua era Juliana, y junto con dos más buscaron la manera de distraerla y meterla al agua.
Eli se detuvo a preguntarle por qué no se había metido, mientras que los muchachos sigilosamente, la tomaron de sorpresa. Entre tres la cargaron y la fueron llevando al rio. Los demás se acercaron a ayudar a los que iniciaron la broma. Helena, alejada veía como todo pasaba frente a sus ojos. Pese a que pateaba y se retorcía para evitar su destino, poco a poco fue llevada a la orilla. Con el balanceo respectivo y a la cuenta del uno dos tres, Juliana, finalmente tocó el agua.


Reina impetuosa y terrible de las aguas;
tú que tienes las llaves de las cataratas del universo
y que encierras las aguas subterráneas en las profundidades de la tierra;
Reina del diluvio y de las lluvias de primavera y de las aguas torrenciales;
tú, que abres los manantiales de los ríos y de las fuentes;
Tú, que mandas a la humedad,
que equivale a la sangre de la tierra,
se transforme en savia de las plantas,
te invocamos, a nosotros, que somos móviles e inestables criaturas,
háblanos en medio de las grandes conmociones del mar y temblaremos ante tu voz,
háblanos en el murmullo de las aguas límpidas y ansiaremos el amor de tus manos.
¡Oh inmensidad, en la cual van a perderse todos los ríos del ser,
que incesantemente renacen en ti
Profundidad que te exhalas a las alturas,
condúcenos a la verdadera vida por la inteligencia y el amor,
llévanos a la vida por los caminos ocultos
Al ver que no salía del agua, Helena se abalanzó sobre donde ella estaba. Los muchachos al ver su reacción, se sumaron a ayudarle. El cura, quien vio toda la escena, quedó a la orilla del rio y contuvo a la vieja monja diciéndole “ellos lo hicieron, ellos que lo arreglen”.
Llevaron a Juliana a la orilla. Estaba desmayada y empapada. Las muchachas trataron de reanimarla y la monja, desesperada, se acercó apartando a algunas muchachas… “levántate” le dijo… exactamente como lo decía en el sueño.
Juliana se incorporó quedando frente a frente con la monja. Milagros, aterrorizada, no se movió ni un palmo. Quedó congelada del terror que le profería la mirada de Juliana, casi muerta. Juliana susurró imperceptiblemente algo en el oído de la monja que destrozó sus nervios y la hizo romper en llanto.
Inmediatamente, volvió en sí y mirando a Helena preguntó “¿qué paso?”.


Enrollada en una toalla, frente al fuego, Juliana estaba mirando las llamas esperando miles de preguntas… cada quien estaba en lo suyo. Comían y conversaban. Algunas muchachas reían de las cosas que les decían los chicos, mientras que la monja estaba sentada en una piedra a la orilla del rio. El padre Pedro no pudo matar la curiosidad y se acercó a la monja para conversar.


- Día difícil ¿eh?
- A que se refiere Pedro.
- Que no es fácil escuchar a una persona en trance decirte unas cuantas verdades cuando uno no cree en esas cosas.
- Sabe que creo en Dios y en nada más, Pedro. Mi fe no se cuestiona tan fácilmente, mucho menos en estos momentos tan difíciles…
- A que se refiere…
- A que no estoy para que me este fastidiando un cura que cree que ha visto todo porque ha viajado por el mundo y eso hace que se cuestione su fe con cosas que no tienen sentido ni para su iglesia, ni para su Dios, ni para la congregación que representa.
- Bah, no le creo ni el avemaría… que tiene esta niña que la tiene a usted tan preocupada…
- Se acuerda de La Señora…
- Claro, gran amiga…
- Pues es su sobrina…
- Ahhh, así que por ahí viene la cosa… y que fue lo que le dijo la niña que la mortificó tanto…
- Que volviera a mi casa que la muerte se acerca
- Y que, por que…
- Esta mañana llamaron de mi casa y me dijeron que mi hermana estaba enferma
- Y que vas a hacer…
- Pues iré a mi casa…
- Ya veo… ¿segura que nada cuestiona su fe?


LA LLAVE
Al día siguiente todas las niñas partieron a sus casas para sus vacaciones de verano. La Madre Milagros no estaba en el colegio, así que las otras religiosas fueron las que despidieron a las niñas. Juliana y Helena eran las únicas dos a quienes no habían venido a buscar. Ambas con sus cosas ya recogidas, quedaron juntas en el descanso de la casa sentadas esperando que las buscaran. Helena, con mucha curiosidad, le preguntó a Juliana…


- Julli… que te paso ayer…
- Nada. Si te lo cuento me van a tildar de loca.
- Que de loca ni que nada. Tú eres mi amiga, no creo que sea de morirse.
- Pues sí, la cosa es de morirse… - Un silencio incomodo quedo colgado en la conversación, pero la mirada de Helena estaba más interesada en una respuesta. Juliana la miró con cara de rabia y levanto el dedo…
- Pues sabes que no le vas a contar a nadie…
- Me cruzo…
- Ok


Juliana le contó con detalle sobre el sueño que ella tuvo muchas veces sobre su despertar… describió cada detalle bajo el agua, uno por uno. “Las voces de las ninfas eran bellísimas”, destacó Juliana, mientras que con atención Helena estaba deslumbrada.


- … Hasta que una de ellas me sacó del agua
- Pero si quien te sacó fui yo…
- Bueno, si, pero lo que yo vi fue una ninfa…
- Y que te dijeron…
- Pues que me dejara llevar por los caminos que me iban a enseñar…
- Y lo de la madre…
- Nada malo. Sólo que su hermana va a morir hoy antes de que ella llegue a pedirle perdón por muchas cosas que pasaron y se va a sentir tan culpable que seguramente no la veamos por acá por un tiempo.


En ese momento llegaron dos carros… la camioneta del padre de Juliana y un lujoso auto negro con el chofer de tripulante… su padre la ayudó con la maleta mientras que se despedía de su amiga. Sin embargo, Juliana tenía su caja de manera en la mano. Sólo esperaba llegar a su casa. Ambas se despidieron por las ventanillas.


EL BROCHE DE LAS NINFAS
Era de tarde y se avecinaba una fuerte lluvia. Los nubarrones empezaron a acercarse furtivamente y las luces en el cielo tocaban peligrosamente la tierra. Las mujeres de la casa corrían por todas las habitaciones cerrando ventanas para evitar que la torrencial lluvia las azotara. Los hombres metían a los caballos y animales a los establos para que no se mojaran con el vendaval. De todas maneras el patio central de la casa siempre se ahogaba con las primeras lluvias y terminaban todos sacando agua de la casa por la puerta principal. Y siempre el padre de Juliana decía que tenía que arreglar los desagües del patio antes de la llegada de las lluvias.
Juliana decidió refugiarse. Su padre no la dejaba hacer tareas de la casa porque consideraba que tenían la gente suficiente para esas labores, así que prefirió esconderse en el único lugar que sabía que no la iban a molestar: el cuarto de su tía. De todas maneras, las noches de lluvia era predestinado que tendría pesadillas, y por el volumen de la lluvia, pareciera que esta iba a dar bastante miedo.
Girar la llave de hierro era sacar de su prisión ese aroma parafinado del cuarto de su tía. Un pilón de cera coronaba la mesa que se encontraba en el medio del cuarto. Muchos colores de velas se desparramaban azules, violetas rojos, blancos, amarillos, dorados, morados, verdes, de todos los colores.
Él cuarto, dispuesto de forma circular estaba rodeado de libros en estanterías de madera. En un rincón estaban arrumados cientos de pergaminos atados con cintas de colores. El techo del gran salón estaba coronado con una gran flor y en sus esquinas estaban dibujados algunos querubines que pareciera que tomaran la flor y la sostuvieran con sus manitos pequeñas. Hacia la derecha, había un pequeño cuarto que tenía una cama monumental, con una sobrecama de seda y un mosquitero blanquísimo. Un aguamanil con un espejo adornaba la pared. Del otro lado, estaba un pequeño closet y una escalera.
Dos pantuflas olvidadas quedaron a un lado de la cama. Puestas delicadamente con el fin de que apenas bajara de la cama, la señora pudiera tocar con sus pies directamente en ellas sin tocar el suelo. Sin pensarlo mucho, corrió hacia la cama y se abalanzó sobre ella. La lluvia estaba azotando las ventanas. Las luces repentinamente se apagaron y todo quedo en absoluto silencio. Sólo se escuchaba el sonido de la lluvia caer y de los truenos que ocasionalmente perturbaban la quietud de la noche lluviosa.
Juliana decidió meterse bajo el edredón. Las sabanas le recibieron con un olor a flores. Suavemente deslizo sus pies hasta el final de la cama, cuando se topó con algo duro. Era un libro, aparentemente olvidado por La señora. A Juliana le extrañó mucho, pues, con lo ordenado que estaba todo, no pareciera que a La Señora se le fuera a olvidar un detalle tan tremendo: Un libro debajo del cubrecama…
No dejó de ojearlo desde que lo abrió. Había muchas cosas interesantes, muchos dibujos de seres sensacionales. Cuentos de hadas y elfos entre otras criaturas fantásticas. Pero lo que más le llamo la atención fue el capítulo de las ninfas del rio. Eran damas esbeltas con su cabello rojizo que les caía hasta la cintura adornado con muchas flores del bosque y la piel blanquecina.
El sonido del agua se fue colando en sus oídos, y el sueño la fue llevando a deslizarse entre los edredones de plumas. El libro poco a poco cayó en su regazo dejándola totalmente dormida. La lluvia caía a borbotones por los cristales mientras un pequeño, un leve rocío, se filtraba por el ambiente. Las voces de las ninfas se adueñaron del salón, apareciendo una a una alrededor de la pequeña Juliana. En el centro de ellas, La Señora coronaba el salón, sonriente. En coro, las ninfas cantaron con la lluvia y el rocío fue empapando toda la habitación. La voz de la Señora se adueñó del cantico mítico.
“Háblanos en medio de las grandes conmociones del mar y temblaremos ante tu voz, háblanos en el murmullo de las aguas límpidas y ansiaremos el amor de tus manos. Condúcenos a la verdadera vida por la inteligencia y el amor, llévanos a la vida por los caminos ocultos. Tú que reina sobre las aguas, tú que tienes las llaves de las cataratas del universo, te invocamos a nosotros, que somos inmóviles e inestables criaturas. Muéstranos el camino, devela tu sueño y tu destino”.
La pequeña con una voz profunda, casi en susurro, emitió unos hilos de voz que develaban su sentencia:

“La Señora que pregunta no pretende respuesta alguna. Las damas que la acompañan ya saben el destino de esta alma. El mar llama, el rio la espera, la lluvia la baña y el cielo la venera. Que el deseo la lleve a otras aguas. Que otras aguas la presenten como reina. Que otras aguas la bañen de bendiciones. Que en otras aguas conozca el amor y el deseo que a mares la llenarán de vida. En otras aguas sembrará raíces y reinará por siempre…”
Terminó el susurro concluyendo, segundos después de una pequeña pausa que parecía eterna…

“Díganle que el tiempo pasa y que el llamado está más cerca. El camino no es en estas tierras. El llamado se atenderá, en su momento, en tierras calientes y necesitadas… que vaya a curar almas perdidas, que ese es su destino”.
Una dolorosa bocanada de aire, junto con una retorcida posición la elevó entre las sabanas. El terror de Juliana la sacó del trance y empezó a llorar desconsoladamente. La señora la tomó entre sus brazos y con besos la consoló. No entendía nada. No sabía… era un sueño… era verdad… ¿qué era?
Una a una las ninfas se fueron retirando. Las menores primero, las señoras finalmente. Su tía, La Señora, acariciaba su cabello y secaba sus lágrimas con sus dedos largos y blanquecinos.

- Tia… el llamado de Helena es terrible… - dijo la pequeña desconsolada…
- Nada está escrito hija. Cada quien elige su destino… El superior simplemente da las pinceladas a los destinos de cada quien. Solo está en nuestras manos decidir qué hacer y hacia dónde ir… al final tu camino es mucho más grande, más importante. Eres adivina, hija de adivinos, de hechizeros y magos, hijos de la tierra y criados por la fe de la vida. Tu camino está en buscar tu destino. Tu destino es el camino.

Juliana despertó empapada de sudor, o de agua. Sabía que era un sueño. Solo que el broche de su tía estaba dispuesto a un lado de la cama.

Semanas después, su padre le dijo una noticia que la emocionó mucho. La llevaría al mediterráneo a conocer sus playas en un tour. Le emocionaba mucho el mar. Quería verlo. Tocarlo.
La emoción cayó junto con una carta de su amiga Helena. Había conocido a un muchacho, medico por cierto. La idea de la medicina la traía loca. Le parecía maravillosa la idea de ser doctora como su padre, un neurocirujano de renombre. “Quiero ayudar a quienes necesitan una mano…” decía la carta. Juliana sabía que de esa manera, sellaba Helena su destino.

abril 19, 2010

Preview: Desfile militar del 19 de abril

Tengo que escribir algo sobre esta vaina... me parece increible lo que estoy viendo... Ya les daré mis impresiones

abril 18, 2010

Estos tristes días de abril

Las palabras retrasadas no son siempre inoportunas. Ha pasado una semana, y las palabras aun las tengo atragantadas en el mismo lugar donde las tuve en aquel jueves en el que Ernestina Herrera me dijo firme y sabiamente que tomara con justicia mis palabras y llenáramos las páginas de periódico que nos faltaban ese día.
Han pasado ocho años de esa fatídica fecha que hoy que se celebra con bombos y platillos. Terriblemente, se hace con fiestas de ladrones y de inocentes cual circo cuando un día, en vez de celebrar la dignidad de un pueblo, se denigra a su gente con disfraces de militarcitos, a escuchar las mentiras de aquel que queríamos o no queríamos. En definitiva, en este país queríamos un cambio que no vemos y que no vimos.
La calle sigue en el mismo lugar. Las almas siguen vagando todos los años suspirando una vida que ya no tienen. Las palabras siguen justificando de lado y lado, y no se llega a ninguna conclusión. El pueblo sigue siendo el mismo pueblo: engañado, reprimido, empobrecido, ahogado en el chavismo que no tiene fundamento.
Yo tengo mis propias conclusiones. Yo vi los muertos con estos ojos. Yo olí la sangre de aquellos que cayeron. Yo escuche los silbidos de los cañones que se dispararon desde muchos lugares que hoy no conocemos, pese a que las investigaciones se hicieron y la fiscalía ha hecho lo ordenado, no ha hecho nada por la justicia.
Otros dirían que sólo Dios los juzgará en el cielo lo que se hace en la tierra. Lastimosamente, en la tierra se ha juzgado a quienes tuvieron la justicia de defender a quienes merecían defensa, a quienes desarmados sólo iban a pedir en Miraflores que se cesara la locura esta que ha llevado Hugo Chávez a estas tierras.
Aquí no ha pasado nada. Los muertos, muertos están. Los traicioneros viven en su traición. Los mentirosos siguen en su mentira. Los engañados siguen engañados. Yo no. Yo estoy claro. Esta historia no ha terminado. Y espero que, más pronto que tarde se haga justicia.
Que el señor tenga en su gloria a mi gran pana Tortoza y a los otros que cayeron esa tarde. que se haga justicia con Iván, con Henry, con Lázaro, con los 12 funcionarios que recibieron una sentencia política. Que haya justicia con aquellos militares tibios que fueron incapaces de tener las bolas necesarias para que las cosas sucedieran. Que haya justicia con aquellos que tuvieron en sus manos la capacidad y la posibilidad de hacer las cosas bien y no lo hicieron. Y pido fe y cordura a nuestro pueblo, que a finalmente, vota.

abril 09, 2010

Una Sorpresa del proto punk: Patti Smith - Because the Night

Hay tres cosas que hacen que me vuelvan loco... los tema de la fe... en especial cuando la gente es fanática de atar; la poesía, y obviamente el Rock. De hecho, entre tanto y tanto siempre termino comprando libros y libros de música, poesía y de fe, en este caso último, para reforzar mi argumentos contra ella.
Pero este tipo de fe que profeso se trata de algo más mundano. Así como descreo del fanatismo por la religión que tiene la gente de manera irracional (ojo, respeto a los que creen con fe y no con pasión, ahí es donde la raya se cruza peligrosamente), creo desmedidamente en la pasión que tiene la gente cuando canta, cuando escribe, no en vano soy una humanista... o por lo menos eso dicen...
Creo que me desvié un poco de la real intención de este texto. De hecho, escribo porque entre las cosas que estoy leyendo con curiosidad de diskjokey, presisamente es el libro de Manolo Bellón: el ABC del Rock.
Aunque debo reconocer que me he saltado muchas páginas, y que pareciera que me lo estoy leyendo cual si fuera Rayuela de Cortazar, pero que entre una cosa y la otra, me topo con el capítulo que habla del Punk y me sorprende que un hombre de su edad hable tan abiertamente bien de la cultura punk. De hecho me agradó mucho la manera tan seria con la que la describe, definitivamente, con la pasión de un melómano que no tiene miramientos y reconoce el valor del género.
Pues bien. Mi sorpresa fue que debo reconocer que, aunque me gusta el género, y hay quienes dicen que me describe totalmente dentro de él, conocia poco de esta señorita llamada Patti Smith, y obviamente, ni puta idea de lo importante que era para la movida, y bueno... después de hacer algunas lecturas, remitirme a la música pirata y escuchar su versión de "Because the Night", debo aceptar que lo que dice Bellon es cierto... Patti Smith es la reina del Punk (perdonenme, pero sé que el título tiene dolientes... pero así se queda).
Cositas Como "Gloria", o como "land of a 1000 dances" son barbaridades de la música que le dan el trono.
Pero en lo particular, "Because The Night" es una bomba que siempre me pareció recia. De autoría de la Smith y Springteen, fue lanzada en 1978 y llego a estar en el 13 del billboard 100 y es la canción 116 de las mejores 150 de todos los tiempos del NME.
En mi caso, ignorantemente la conocí por la versión de 10000 maniacs del Unplugged de 1993 y siempre me llamo la atención, en especial porque no se le parecia en nada a lo que hacian generalmente los maniacs.
Les dejo entonces las dos versiones... La de Smith y la de los Maniacs... Yo no se cual es mejor, pero me quedo con la orquestación de los segundos y obviamente la interpretación de la reina del Punk.

Patti Smith


10000 Maniacs


PD:
Revisando un poco más encontre esta perla... Ahí se las dejo...

marzo 26, 2010

Politica Anti Avestruz o "coñodelamadre... me robaron el Celular"

Causa una sensación de indefensión, de confusión, de indesión. Es demasiado rápido como para tomar desiciones más radicales, en especial cuando no ves que es lo que tiene en la mano. Era sólo un bolsito de jeva y unas cuantas amenazas. Suficiente para que te quiebre la duda. "Entrega el celular" y simplemente prefieres entregarlo, a enterarse, de la peor manera, si es cierto que el tipo tiene un hierro en el bolsito gay que carga en la mano. el muy cabrón se monta en la moto y sale despedido como alma que lleva el diablo con el pequeño tesoro de uno. Porque más allá de lo que cuesta, era un regalo que con mucho esfuerzo me hizo mi novia, quien se tragó conmigo el amargo momento del asalto.
Digamos que después del evento con el que amanecí el jueves en la mañana me siento totalmente incomunicado. De hecho, después de eso consideré el tema de tener que recuperar mi frasquito viejo y reactivar mi linea y por los momentos no me animo. En serio, de verdad no quiero tener nada que ver con el tema del celular, por los momentos.
Debo acotar que esta es la segunda vez que me roban en la misma calle, y de eso ya habrán pasado 15 años. De verdad que cualquiera consideraría esconderse, deprimirse, asustarse. Yo no. No estoy dispuesto y no quiero convertirme en un pendejo mas con psicosis y delirios de persecución. Primero porque yo no estoy dispuesto a meterme debajo de ninguna piedra, y segundo porque no podemos dejar que los cabrones se dueñen de los espacios que son nuestros.
No podemos dejar que nos quiten las calles para encerrarnos en nuestras casas, porque al poco tiempo, estoy seguro que los tendremos sentados en nuestra sala. Es que de eso se trata: nosotros como ciudadanos hemos enrejado nuestras casas, hemos dejado de disfrutar de la noche, hemos dejado de comprarnos el carro que nos gusta porque se los roban, hemos dejado de tener el celular que nos gusta porque nos asaltan. Sabes que, al carajo con eso... No voy a meter mi cabeza en un hueco, y considero que ustedes tampoco.
Esta claro?
Soy de la generación Blackberry, me gusta mi aparato y en cuanto pueda, volveré a hacer lo que se hacer cuando escribo y twitteo...
Internet o muerte... Twittearemos

marzo 24, 2010

Resistencias Multimodales 2.0

Yo no soy un usuario lo que se llama normal. De hecho, estoy consciente que el hecho de ser periodista hace que vea las cosas con otro cristal y hace que uno se convierta en un usuario que lo prueba todo, lo revisa todo, es más, deja de ser un usuario para convertirse en un canibal.
Soy un traga web. Desde que comienza el día veo, observo, me deleito, y agradezco todo lo que la internet puede darme: desde artículos sobre temas nuevos que sería imposible leer, pasando por vídeos de bandas de Escandinavia, el fútbol, los blogs de gente que como yo tiene cosas que decir y las dice, comiquitas viejas como Macross, jueguitos mata tiempo, obviamente la vida digital de la gente en el Facebook, una que otra cosa de trabajo, cosas que leer, fotos, ideas de otros, toneladas de correo electrónico, hasta la misma pornografía, y no me vengan a decir que no han visto por lo menos una porque así si les voy a decir que el puritanismo se les subió a la cabeza.
De hecho debo decir que de manera irresponsable considero el tema web más o menos académicamente. Y digo irresponsable, pues con todo lo que he visto del internet y considerándolo un movimiento de influencia social importante, no he sido tan serio como he debido con respecto al tema.
El internet ha llegado a tocar temas de política y de libertad de expresión fundamentales en nuestra era, claramente visibles cuando vemos como se manejan las cosas en Cuba con respecto a la libertad de información gracias a Yoani Sanchez y la red #desdecuba, sin dejar de pasar por el asunto de Google en China, y obviamente, la situación en Korea, que en lo particular, considero que es extrema. Por su parte, tenemos que considerar las maravillas que se han hecho con la plataforma, como la campaña de Obama, la red de Amnistía Internacional, y sin lugar a dudas, el duro movimiento tweet de Venezuela contra el tipo este que cree que manda por acá.
El internet nos ha cambiado la visión del mundo. La forma de ver la vida, nos ha cambiado la extensión de nuestra mirada, y en lo particular no ha hecho tener una visión mucho más ética de las cosas, por nuestra capacidad de ver muchas cosas al mismo tiempo. Nos ha dado a conocer otras culturas, otras visiones de mundo, otras opiniones, otros senderos, que quizá la televisión no nos daba, nos ha dado las oportunidad de responder a la información, a convertir el proceso de la comunicación es una herramienta de vida, a convertirnos en la Sociedad Multimedia que alguna vez McLuhan soñó.
Somos definitivamente, depredadores de la comunicación.
Ahora no me vengan a decir que el presidente y sus convictos enajenados socialistas pueden cambiar eso. Y puede que esto suene totalmente neolibeal, pero esto es parte de la globalidad, y es la herramienta del desarrollo del conocimiento. Es nuestro código de pensamiento y de conducta… somos multimodales a la 2.0.
Hay momentos en que pienso en las teorías de Althusser y me da miedo pensar que estos retrógrados sigan encajonados en el estado censor ideológico. En claro que ese modelo tan estático no le llega nunca a la velocidad de este mundo real, que es segmentado, múltiple, diverso, consciente y hambriento. Donde la ideología cambia de manos tan rápidamente que cuando te das cuenta, el mundo no lo domina uno, lo dominan todos los que tecleamos nuestra fe de que el mundo puede cambiar cuando todos pujamos por una misma causa.
La defensa de los derechos ciudadanos, entre ellos la libertad de pensamiento y de opinión, es la base de la democracia. Es precisamente mi libertad de quejarme y accionar públicamente para generar seguidores a mi causa la que convierte a la comunicación, y más en estos momentos tan interesantes, en la capacidad de cambiar la dirección del pensamiento, un pensamiento menos dogmatico y más ético.
Es arrechísimo estar en mitad de la calle y tomar una foto para mandarla por twitter de la calle rota y decirle al alcalde que eso hay que resolverlo. Es arrechísimo tener un video blog donde pienses, comentes, digas lo que piensas de las cosas que te gustan y especialmente las que te disgustan. Es realmente arrechísimo que después de trabajar como un negro en un documento académico, que desde Georgetown, de Yale, o de la universidad de Tokio o desde París I puedas recibir opiniones, elogios, y recomendaciones de nueva bibliografía.
Coño, el Internet es arrechísimo. Por eso es que cada vez que se sabe de un nuevo ataque por parte del gobierno, y uno ve los efectos de la censura en internet en sociedades como cuba o china, uno se pone en contra totalmente.
Es necesario trabajar porque no se concrete un tema como este, pues puede ser el fin de la libertad de pensamiento… por lo menos públicamente. Yo estoy seguro, porque ciertamente hay quienes saben hacer sus cosas, que existen las maneras de cambiar las cosas desde la resistencia. Ciertamente los momentos de crisis son los más creativos, pero no queremos llegar a eso… ¿Verdad que no?
Yo por lo particular quiero llegar a ser un escribidor de oficio como muchos de mis maestros… quiero decir lo que veo, quiero convertirlo en pensamiento productivo, quiero que mi opinión valga, como se los deseo a todos ustedes.
Internet o muerte… twitteraremos!


marzo 23, 2010

Sembremos El Ávila

No sé si expresarlo con rabia, o mejor usar la palabra correcta… arrechera, el tema de salir a la calle y no ver nada. Esto es sencillamente increíble. En los años que llevo como periodista, y eso que he visto incendios en El Ávila, nunca había visto que esto pasara con esta densidad.
Recuerdo cuando el CORE 5 estaba al mando de Edgar Bolívar, uno de esos militares con carácter y seriedad, que lastimosamente se sumó a la payasada de Altamira, que nos dejó digamos que con una mano adelante y otra atrás con respecto al liderazgo militar de verdad, era el hombre que se dedicaba a hacer la labor que tiene la Guardia Nacional… cuidar a los parques nacionales, no andar echándole bomba a los estudiantes de 3 semestre no han disparado siquiera una china en su vida.
Pero no es mentira que la ineptitud de estos carajos es un arte. Un arte de estupidez, que de verdad que a estos niveles se convierte más que una técnica. Es una oda sociológica a la inutilidad. Es increíble que pase esto en mi monte, y lo conviertan en un infiernito, teniendo las capacidades de hacer las cosas.
Y es que si fuera eso sólo pensaría que es algo casual… pero son demasiadas cosas, y cuando se salen de control demasiadas cosas… es muy difícil traerlo a capítulo de nuevo. Creo que deberíamos dejar de poner las posaderas en la silla de la oficina y buscar la manera de hacer que las cosas pasen…
Cada quien es héroe en su vaina. Héroes son esos civiles y bomberos que le echan bola en apagar la candela del monte a mientras que la Guardia está limpiando sus aparatos con vaselina. Seamos héroes nosotros que queremos nuestra ciudad… Sembremos El Ávila…
Quién se pega!!!