agosto 18, 2010

Con los ojos bien cerrados

Primera página de El Nacional
18 de agosto de 2010
Tengo ya como seis años que dejé el reporterismo a un lado por razones fuera de mi voluntad, pero el hecho está que la situación de violencia en mi país ha aumentado y la actitud del estado y del gobierno ante estos hechos sigue siendo la misma.
La total indiferencia de los gobernantes y de aquellos que deberían ser los promotores de políticas de seguridad para la gente ha sido muy cómoda, hasta podría decir que su actitud ha sido hasta irresponsable y despectiva a la realidad que todos estamos viviendo.
No es casualidad que precisamente, antes de las elecciones de Asamblea Nacional, el tema haya sido presisamente la violencia. Tampoco es casual que el documental de los "Guardianes de Chavez", haya levantado polémica dentro de la opinión pública y alborotado el avispero.
Considero, desde mi punto de vista,  que cuando una información como la violencia, tanto social como de estado, es una constante en los medios de comunicación, pierde su impacto por ser sistemática y no poseer la calidad estructural de la sorpresa y el escándalo. Pero este documental, si me lo preguntan, logra sistematizar el problema de la violencia venezolana en todos sus ámbitos, y reune todos esos aspectos que no podemos ver por tenerlos pegados en las narices, y convertirlo en un problema global de muchas aristas que, sin ir más allá de la función de informar, se convierte en una reseña de la violencia venezolana.
Otros detalles como las risas de Izarra, quien fuera el que inventó que RCTV abriera con sucesos en sus años de productor, ante un analísís de un doctor, reconocido investigador de las ciencias sociales, como lo es Roberto Briceño-León. Deja mucho que desear y devela la manera en cómo el gobierno y el estado tiene el tema: en un mal chiste de "pornografía mediática", cuando la calle es más real que lo que los medios pueden mostrar.
Sin embargo, despues de seis años, de los cuales han pasado muchos más del cierre de la Oficina de Prensa del CICPC, de la muerte de Tortoza, de los actos impunes del 11 de abril, de la detención inmoral de los  funcionarios de la Policia Metropolitana y de los Comisarios Ivan Simonovis, Henry Vivas y Lázaro Forero, de los anillos de seguridad de las zonas gobierneras, del Asesinato de Danilo Anderson, sin hablar de los cientos de muertos que hay todos los fines de semana y que al gobierno no le gusta hablar. Pero Existen. Están ahi. Y lástima que pese a que antes cada muerto para el estado era un número, hoy ni siquiera eso vale la muerte de un ciudadano venezolano.
Estoy claro que después de seis años, ese periodismo de sucesos que formó mi conciencia periodistica y mi criterio sobre la vida enteramente, no es ni el ápice del periodismo que aprendimos del brazo de Sandra Guerrero, Felícita Blanco, Gustavo Rodríguez, el Señor Efrén Perez Hernández, o los cuentos de Luna, el Picure o Maria Alejandra Monagas. Ni hablar de las cosas que vieron y vivieron El Compadre, el señor Alex Delgado (fotógrafo que por cierto, es el autor de esa bofetada de realidad que nos mostró El Nacional en estos dias), entre otros tantos reporteros gráficos que hacen de la noticia una ventana a la realidad que vivimos todos los dias.
Hoy hay muchos amigos mios haciendo lo que más nos gusta hacer, informar, oportuna y verazmente, y más allá de ser objetivos, escriben desde la conciencia ciudadana y desde la pasión de ser el generador de un cambio social, que sólo se logra con una sola cosa: con el corazón dispuesto a ver una sociedad justa y libre para todos nosotros. Sé que el periodismo que nos viene no será de libre acceso a las fuentes. Nunca ha sido así si nos ponemos a ver, porque si no, no existirían los periodistas. Pero dentro de aquellas instituciones que conocemos, siempre hay alguien ético que apoya la labor periodística.
Para mi sorpresa, encontré el último video de One Shot, un pana que estudió en la escuela y tocaba con Papashanty Sound System. Realmente, después de verlo, me sentí responsable de lo que está pasando en nuestro país con respecto a la violencia. Creo que depende de nosotros que estos pendejos, que se hacen llamar dirigentes, hagan alguna vaina para resolver este peo tan arrecho que tenemos en el país, en vez de seguir armando viejitos mojoneándolos que son milicianos.
Ahí se los dejo...

1 comentario:

Alejandro Acosta dijo...

Excelente tu reflexión final, el problema de la violencia no solo es responsabilidad del gobierno, es una labor de Estado (gobierno, ciudadanos, medios....) La violencia también está representada en el irrespeto a los derechos de los demás, cuando paramos nuestro carro sobre el rayado peatonal, escuchamos música a todo volumen a las 11 de la noche sin que nos importen los vecinos......y no sólo en las muertes de cada fin de semana.
Definitivamente, tenemos tu, yo y cada uno de los venezolanos responsabilidad en el problema y más aún somos nosotros, la sociedad la que tiene que accionar, más allá del voto para que esto pueda cambiar.