abril 12, 2011

Sobre hacer el amor - Concurso Cartas de Amor Mont Blanc 2011

Ya que no quedé seleccionado, puedo sentirme en la libertad de publicar en mi querido blog la carta que envié a Cartas de Amor de Mont Blanc este año. Digamos que el concurso se ha hecho una costumbre para mi, pero de todas las cosas que se me ha ocurrido escribir, ésta, creo, es la que más me gusta.
Debo aceptar que leí unas cuantas y hay muchas cartas que podrían ser finalistas, mas... debo reconocer que en algunas hay un nivel destacable  -pese algunas finalistas que no le veo el por qué- que dejarían las epístolas desgarradoras de Bolívar a su manceba Manuelita (perdónenme a quienes consideren otra cosa) por detrás de la ambulancia.
Por otro lado, otras cosas que leí hablan muy mal de nosotros mismos. Creo que hubo quienes se la tomaron deportivamente y le dieron a la tecla con lo primero que se le ocurrió. Otros no se les ocurría nada pelaron por el descaro de escribir cartas como "a mi país", muy original en estos tiempos. 
Debe ser que yo tengo la hojilla muy afilada o es que tengo la maña demoledora de querer hacer añicos la inspiración popular, empezando porque pese a que toda la vida (desde mis primeras lecturas de poesía de Gustavo Adolfo Becquer para acá, ya hace bastantico) considero que escribir del amor es muy jodido, es un atrevimiento hacerse de las letras leídas y querer convertirlas en algo propio...
Obviamente, gente como Carlitos Omobono, como Teo Castro, Carlita Angola, el mismo Max Romer, Claudio Nazoa (hijo de gato... come huevo), Helena Ibarra, o la propia, Jaqueline Goldberg, tendrán en cuenta que lo que digo es cierto... Decir amor es tan fácil... pero... 
Hacerla palabra escrita remueve los versos leídos y las novelas atragantadas hoja por hoja, los diálogos inacabables de las telenovelas, las frases escritas en los asientos de la camioneta, las tarjetas de San Valentín y de cientos de cientos de manuscritos guardados en carpetas de manila o en lo más recóndito de nuestra computadora, que escribir amor, para quien escribe, es toda un reto a nuestra sensible inteligencia.
Escribir es, hacer del amor un acto tatuado en el papel, con sus dolores incluidos... no esa vaina que están como finalistas!


Te hice el amor a la distancia. Eran dos puestos de autobús, lo suficiente. Eras precisamente lo que eres hoy: una sonrisa intacta, eternamente feliz. Te diste cuenta, lo sé. Lo sé por la mirada que intercambiamos con teléfonos y besos.
Te hice el amor días después. Te tomé la mano en el restaurante. Sentí el temblor de tus dedos y entendí que no existían mentiras entre nuestras manos. Lo sentiste ciertamente, lo sé, Retiraste tu mano penosamente y tomaste torpemente tu cartera y lanzaste tus cosas al suelo.
Te hice el amor mientras dormías. Acariciaba tu cabello. Veía tu rostro de ensueño y pensaba en tus labios. Escuchaba tu respiración una y otra vez, lenta y dulce, mientras tus dos manitas se juntaban sobre tu rostro.
Te hice el amor en el desayuno, mientras picabas el pan y le untabas mermelada. Yo, servía el jugo mientras te veía candorosa y alegre un domingo por la mañana. Leíste el periódico distraídamente mientras observaba la figura de tu pierna sobre el sofá de la casa.
Te hice el amor, mil veces más, cuando manejaba. Cuando me tomabas de la mano mientras escuchábamos tu canción favorita. Cantabas como loca en la autopista mientras sonreías. Nuestros viajes fueron libres y eternos. Nuestra pasión deseaba que llegara el fin de semana, solo para otro viaje más a ningún lugar, a todos los lugares.
Te hice el amor cuando acariciabas a mi perro. Era maravillosamente hermoso ver tu cabello caer mientras que ese cachorro se lanzaba sobre ti alegremente por verte llegar. Sus saltos y sus besos no eran más que el signo de aquello que había comprobado ya.
Te hice el amor. Mi corazón saltaba de copiosamente mientras tomaba tu mano y deslizaba lentamente el anillo sobre tu dedo. Estaba decidido a no dejarte escapar. Tus lágrimas se mezclaban en la comisura de tus labios. Las palabras se enredaban con tus suspiros. Tu risa se mezclaba con la belleza.
Te hice el amor, nuevamente, haciendo el cheque de aquella casa donde viviríamos. Era alquilada, si, pero sería nuestro espacio pequeño para ser felices. Brincamos y lloramos de la felicidad mientras caminábamos por las calles de ese lado de la ciudad. Tan desconocido para los dos.
Te hice el amor frente a todos. Caminaste por el pasillo con tus ojos marrones claros chispeantes. Tu boca era una flor que pronunciaba palabras justas cuando podía. Tu cabello estaba tiernamente arreglado por las manos de mi madre. Tu vestido era la luz que vi el día que conocí tu presencia.
Te hice el amor con un sí.
No tengo excusas, ni miedos, ni temores. La vida es y será la forma y la vía que queremos. Soy tu amante eterno, que adora cada detalle que deslumbra en ti. Soy el que empeña la mirada, el que desata los silencios. Soy el insomnio que recoge tus cosas en la madrugada, el que lava la ropa.
Soy hoy tu esposo, que te ama intensa y diariamente, el que hace de todo momento una excusa para hacerte e amor.
Esta noche veremos televisión. Nos moriremos de la risa. Nos tomaremos un vino. Desordenaremos la cama. Comeremos en el piso. Veremos las estrellas. Lavaremos la ropa. Nos bañaremos juntos. Nos balancearemos en la hamaca. Haremos el amor enamorados. Y quizás, sólo quizás y si Dios lo deja, tendremos una niña para jugar a los enamorados. Y los tres haremos el amor como todos los días, desde que te vi aquel día en ese autobús.

3 comentarios:

Elena Sánchez Vilela dijo...

Es cierto que escribir sobre amor es muy difícil cuando se hace concienzudamente. Por eso cuesta reducir aquello a 4500 caracteres, pero uno hace el intento. Creo que también mi cosa era de "ego" y que me llamó la atención el viaje a Argentina, pero bueno, mejor ahorrar dinero y ahorrarse estas malas pasadas.
Saludos!

Betty Geraldine Quevedo dijo...

A mí me gustó mucho tu carta y coincido contigo en que algunos escritos, finalistas y pre seleccionados, no tuvieron un buen nivel. Creo que más bien fueron historias ligeras, terrenales y hasta "populistas".
En mi caso, inventé un hilo narrativo pero disfruté el desenlace de "Me descubriste nenito?" y es posible que siga explorando otras aristas de la escritura y hurgando sentimientos que me sean menos ajenos...

Anónimo dijo...

Me aventure a escribir algo siendo una total inexperta, pero real aficionada al encanto de las palabras sin pensar mucho en llegar a obtener premio alguno solo por explotar, que nisiquiera me fije en la cantidad de caracteres exigidos. Pienso que su carta esta muy bien si de algo vale mi opinión.....