septiembre 01, 2010

Franklin Brito y los valores de la conciencia ciudadana

No había escrito sobre Franklin Brito porque aún no tengo una posición poco apasionada ante lo ocurrido. Y es que por más que reflexione sobre el tema, no sé si su muerte va a convertirse en una bandera de conciencia para todos los venezolanos, en especial para aquellos que aun no han sido firmes con su postura política, o simplemente va a ser otra historia más que anexar en la larga lista de hechos que pudren al chavismo.
Estuve revisando los postulados éticos del socialismo bolivariano y creo que dista mucho de la realidad. Siempre he tenido, gracias a la claridad de Fernando Savater, bien claro la diferencia entre la ética y la moral, y soy consciente que ambas cosas se pueden confundir mucho si uno no las tiene claras.
El hecho es que la ética de un hombre como Brito fue su fortaleza, pero en especial, su fe en la justicia, una justicia que aún, y por más que se repita, la gente no entiende que es la raíz de todos nuestros problemas como sociedad, porque quien imparte la justicia no está del lado de quienes lo necesitan sino de aquellos que se jactan de detentarla.
No es de extrañar que los trabajadores de Cemex, quienes mantienen una huelga desde que perdieron su trabajo, tengan terror ante la poca decencia de las autoridades y la poca disposición de resolver los problemas de quienes sufren el mazo del gobierno.
Ahí donde está la diferencia: la justicia es un organismo que vela por la salud del estado, y no del gobierno, y aquellos que trabajan ahí como que no lo tienen muy claro. Por eso es que seguimos llevando palo, porque creemos en el deber ser, pero no entendemos lo que realmente es.
Pero más allá de eso, creo que hemos perdido la conciencia. Pareciera que lo que tiene que ver con los valores, la decencia, las ganas de trabajar por el país, la dignidad, la templanza, son desechos para nuestra sociedad. Para estos, quienes pretenden instaurar una nueva visión de sociedad, que hablan de amor, la construcción y defensa del socialismo, la conciencia como deber social, la propiedad social de los medios de producción, se pasan por el forro aquello que nos hizo venezolanos por muchos siglos.
Pero esos me tienen sin cuidado. Más tristeza me da aquellos que como venezolanos, que tienen el tupé de afirmar que no se meten en asuntos políticos. La política es la herramienta que tenemos todos para reflexionar los hechos y tomar decisiones de cómo se está llevando el país y nuestras vidas, y por ende, la vida de todos los venezolanos.
Por eso, si un venezolano muere a manos de otro venezolano, es porque no se imparte justicia, que es responsabilidad de los propios venezolanos. Si un venezolano muere por la negligencia de un hospital venezolano, es porque no exigimos que mejore la salud venezolana. Si un venezolano muere porque el gobierno no hace justicia a sus reclamos, es culpa de los venezolanos que elegimos al gobierno.
Y entonces, ¿van a seguir con los brazos cruzados?

PD: Espero que ese amor, la construcción y defensa del socialismo,  la conciencia como deber social, la propiedad social de los medios de producción sean suficiente excusa para el ministro Juan Carlos Loyo, para el director del Hospital Militar Earle Siso y para el Presidente Chávez para poder dormir tranquilos. No lo dudo.

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