noviembre 10, 2006


Hemos hecho muchas veces la misma cosa, de diferentes maneras, y siempre pasa lo mismo. Sale la poesía siempre por algún lado. Pareciera que tiene que ver con un efecto carmático que tengo en la sangre que tiene que ver con la necesidad de meterme la poesía en los bolsillos y salir a caminar con esas historias a la calle a distraerse.
No se como decirlo. Pero tiene que ver con la necesidad de decir las cosas de una manera más honesta. No es un cuento de esos de los escritos en la páginas de sucesos como cuando era reportero. No es una de esas historias que me gustaría escribir de cosas que pasan en las calles. No es un capricho de escritor. Es sólo Poesía.
Sé que existen unos cuantos versos que están por ahí huérfanos y faltos de padre que he dejado en papeles botados entre los cuadernos. Sé que tengo palabras que he dejado al viento. Sé me he tragado versos entre ellas y estoy seguro que serían flechas certeras. Sé que he perdido el tiempo dejando los poemas morir a un lado del camino.
Pero ya no se puede echar para atrás. Los versos están y necesitan de mí ahora, así como yo necesito de ellos. Están los poetas esperando que lea sus libros y alimentar mi ideas con versos ajenos. Están los labios crispados y necesitados de verdades poéticas. Sólo necesito sobrevivir a la ciudad, sobrevivir al silencio de los hombres, sobrevivir a las miradas de la mujer, sobrevivir a mi propia necesidad de despedirme de los hechos banales y mundanos, y dedicarme a las letras honestas y puras.
Es una manera de purificar el alma de un perdido. De justificar la existencia con la palabra cierta. Estoy buscando el renacer del poeta que aún sigue éste camino en silencio. Estamos haciendo poesía, de nuevo.

1 comentario:

Diego Rojas Ajmad dijo...

Pareciera que la poesía es la que hace dar vueltas al mundo. Rescata esos poemas de los viejos cuadernos de bachillerato y ponlos a tomar un poco de sol. Quizás así veas el mundo de otra manera...